RFID, siglas de Radio Frequency IDentification, en español identificación por radiofrecuencia, es una tecnología con múltiples posibilidades de desarrollo y que está al alcance de la PYME. ¿Por qué? Por su rentabilidad, fiabilidad y uso tanto para la identificación de personas, gestión de recursos o control de inventarios como para la seguridad hospitalaria o para lograr una mejor experiencia de compra de los consumidores.
Si son tantas sus ventajas, ¿por qué no se implanta en las empresas? Principalmente porque tienen miedo al cambio de su sistema actual. Y, más aún, porque, para ello, necesitan entender los requisitos de su aplicación y todos los procesos operacionales involucrados.

Por lo tanto, ¿es útil la tecnología RFID para la PYME? Y eso, ¿cómo lo puede saber? Simplemente con responder a una serie de sencillas preguntas. ¿Se beneficiará su empresa si logra una mejor gestión del inventario? ¿Es posible gracias a ella tener un mejor conocimiento de su negocio? ¿Su organización es parte de una cadena de suministro mayor donde el RFID resulta prácticamente obligatorio?
Una vez hechas estas preguntas, es necesario encontrar respuestas precisas. La más importante, sin duda, los beneficios que ofrece la tecnología RFID a su negocio. ¿El coste del etiquetado es menor que los errores por un etiquetado incorrecto? ¿Incluso menor que la pérdida de tiempo a la hora de realizar otras gestiones? No cabe duda de que su implantación es más que positiva para la empresa.
Asimismo, es preciso identificar qué aspecto específico del negocio se quere mejorar. Por ello, RFID debería ser usado sólo si se reconoce el problema o situación que su implementación resolverá.
Otro dato a tener en cuenta. ¿Qué información se requiere? Una empresa debe revisar sus procesos de negocio, sí como sus limitaciones, y así poder determinar si una mayor información o que ésta esté disponible más rápidamente mejoraría la situación.
Una vez realizadas estas comprobaciones, es imprescindible probar la tecnología para destapar cualquier problema de interferencias, calidad o ejecución para poder resolverlos antes de la implementación del sistema.
No cabe duda de que se trata de una tecnología que aún debe recorrer un largo camino dentro de la PYME para su definitiva implantación. Sin embargo, su ahorro de costes y control de la información, entre otros, son beneficios a tener en cuenta por cualquier empresa que quiera manejar su información y mercancías en términos de rentabilidad.









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