A menudo, es bueno sacar conclusiones de épocas pasadas que fueron muy similares a la que vivimos en la actualidad. Alguno dirá que crisis como ésta ya ha vivido unas cuantas, lo cual es realmente cierto. Y, por ello, es importante escuchar sus consejos para afrontar con mayor determinación este momento.
¿Quién no ha escuchado, en más de una ocasión, esta afirmación: “No nos precipitemos ante lo que dicen las radios y periódicos“?. El hecho de que la economía esté en recesión no es motivo para gestionar nuestra empresa como si la crisis nos afectara de un modo directo. Antes de tomar cualquier medida, es preciso esperar hasta tener evidencias de que también nos afecta a través de nuestras propias cifras de ventas.
Las personas que hacen caso a la avalancha de malas noticias de los medios de comunicación, y que asumen que, en vista de que estamos a las puertas de una depresión, deben aplazar toda inversión, despedir personal, reducir la línea de productos y contener los gastos de promoción y marketing, sencillamente contribuyen a que se produzca esa depresión.
Muchos esperan hasta que la recesión les afecte realmente y, cuando la economía comienza a recuperarse, descubren que nunca ha llegado para ellos. El consejo aquí es: “Si algo no está estropeado, no lo arregles”.
Otra perla más: “Hay ciertas cosas que, definitivamente, deberíamos hacer cuando llega una recesión. Por tanto, es aconsejable disponer de una guía, de un plan operativo contingente y de procedimientos de emergencia para su aplicación en el momento adecuado”.
Esto indica la necesidad de tener una memoria organizativa, lo que es algo muy frágil. Las personas que podrían recordar una crisis anterior, a veces ya no están disponibles para cuando lo necesitamos. Se han jubilado, se han ido a trabajar a otras empresas, etc. El personal que les ha reemplazado, en muchos casos joven, no ha pasado por la experiencia de una crisis o depresión. Por consiguiente, ante una situación como la actual, el sustituto de una memoria humana fiable es un sistema y un procedimiento para la toma de decisiones de alto nivel.










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