¿Cuántas veces en los últimos meses has reconocido la labor de cualquiera de tus empleados? ¿Una, dos… o ninguna? No vendría mal, a colación con lo que te hemos contado en estos últimos días, que reconsideraras esta postura. No en vano, reconocer su comportamiento y desempeño se traduce en efectos positivos para tu empresa, ya que es una ayuda para mejorar tanto la rentabilidad como la productividad de la compañía a todos los niveles y a un bajo coste.
El trabajador que se siente apreciado posee una actitud positiva, más confianza en sí mismo y una mayor habilidad para contribuir y colaborar. ¿Acaso no sabías que el empleado con la suficiente autoestima es mejor que cualquier otro? Por eso, si logras satisfacer de este modo a tus trabajadores, habrás conseguido crear un entorno vital, agradable, motivador y enérgico para triunfar y destacar entre tu competencia. Si incorporas el reconocimiento como base de tu cultura de empresa, te asegurarás un clima laboral positivo y productivo.
Ahora, seguramente me podrías decir: “Mis trabajadores me son fieles, llevan muchos años conmigo”. No te engañes, y siento decirte esto: la gente no es realmente fiel a la empresa; el trabajador se compromete con ella por cómo se le valora y se reconoce su trabajo, por lo que la empresa representa para ellos y por los valores y beneficios emocionales que tú y tu empresa sois capaces de ofrecerle.
Las empresas, como la tuya, que realmente tratan a los empleados como éstos esperan, tienen una gran ventaja competitiva sobre las que no las hacen.
Retener a los mejores empleados es un objetivo prioritario. Ahora, debes preguntarte: ¿Estás haciendo lo suficiente como para retenerlos?









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