Las empresas se ponen las pilas para tener contentos a sus empleados, y desarrollan políticas flexibles y ventajosas para sus intereses. De esta manera, pretenden retener al talento dentro de la propia compañía y evitar una fuga de activos que haría mucho daño a sus cuentas. El objetivo es mantener o incluso aumentar la rentabilidad de los trabajadores, y esto es lo que consiguen.
La flexibilidad horaria y las políticas conciliadoras son cada vez más frecuentes en nuestro país. Están estrictamente diseñadas para motivar y retener a los empleados, por lo que ahora mismo vienen muy bien. Pero no sólo eso. También sirven para diferenciarse de la competencia. Si tú ofreces más ventajas a los empleados, los que no forman parte de la empresa querrán serlo dentro de poco y los talentos llamarán a la puerta.
La flexibilidad horaria, de la que ya hemos hablado, es uno de los puntos fuertes de estas estrategias. Los trabajadores están acostumbrados a seguir un horario a rajatabla: de 9 a 6. Es difícil poder atender a otros compromisos de la vida personal con tanta rigidez. Por eso, un horario orientativo, pero no cerrado, nos deja recoger a los niños, ir al médico sin tener que recuperar las horas más adelante, atender a nuestras gestiones, etc.
Para gestionarlo, las empresas instauran un sistema de control del tiempo, o lo que clásicamente entendemos como fichar. Puede ser con tarjetas y sistemas electrónicos o a la antigua usanza (fichando). En los países del norte de Europa, donde ya hace años que existen estas políticas, ni siquiera controlan la hora en la que entran y salen los trabajadores. Ellos creen en los resultados que consiguen los empleados más que en el tiempo que pasan en la oficina.
El ‘teletrabajo‘ también es una opción. El empleado trabaja desde su casa, sin tener que desplazarse y con una flexibilidad de tiempo y de movimientos mucho mayor. Es difícil mantener un control del tiempo y por eso es un método menos usado, pero ya funciona en consultorías o empresas del sector tecnológico.
Existen también algunas estrategias que sí suponen un gasto directo para la empresa, pero que suelen funcionar para motivar, como los tickets restaurante, un seguro privado, guarderías para los pequeños, clases gratuitas de idiomas u otros cursos de formación como compensación, etc. Cualquier método vale para conseguir que la empresa asegure su futuro con empleados contentos que consiguen los mejores resultados.









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