Finalizamos la semana con el último aspecto relacionado con la gestión de la tesorería: los pagos. No cabe duda de que una manera de mejorar la situación de tesorería consiste en gestionar los pagos a los proveedores. Lo primero que hay que hacer en relación con los pagos es calcular el valor de un descuento. Si has de producir un ahorro, acéptalo en la fecha más tardía posible. Si no fuera así, demora el pago durante el mayor tiempo posible.
Vamos con un ejemplo: los descuentos concedidos por pronto pago deben considerarse en relación con los tipos de interés prevalecientes. Por ejemplo, si las condiciones de venta son ‘2 por ciento 10 días, neto 30 días’, el valor del descuento es del 2 por ciento por los 20 días que median entre el pronto pago y el último día posible de pago. Esto equivale a una tasa anual del 36 por ciento (360 días ÷ 20 días x 2 por ciento = 36 por ciento).
Evidentemente, vale la pena aprovechar este descuento y pagar la factura en el plazo de 10 días, aun cuando el tipo de interés que la empresa tuviera que pagar fuera tan alto como el 20 por ciento.
No obstante, hay algo que deberá tenerse en cuenta en materia de pagos: si la empresa demora excesivamente sus pagos, podría malograr sus relaciones con los proveedores y perjudicar su rating de crédito. Por ello, ten cuidado de no poner en peligro sus buenas relaciones con los proveedores.
Por otra parte, la centralización bancaria también se puede utilizar para lograr una mayor eficacia de los pagos. Por ejemplo, los fondos para atender la nómina de cada sucursal o división pueden depositarse en las cuentas satélite el mismo día en que han de hacerse los pagos. Consecuentemente, estos fondos no se mantienen ociosos por más tiempo del necesario.











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