Al menos, esa es la conclusión a la que llega un estudio de DocOnTime, que revela la desconfianza y la falta de información como principales barreras que encuentran las pequeñas y medianas empresas para su adopción.
Y el tema no es baladí, pues este tipo de transacción ya es obligatorio para las grandes empresas proveedoras de la Administración, pero también lo será para las PYMES a partir del próximo mes de noviembre. De ahí la necesidad de extender, primero, su conocimiento y, luego, su uso.
El estudio, encargado a la compañía DNX, establece algunas barreras que explican la deficiente adopción de la factura electrónica por parte de nuestras PYMES, tales como la desconfianza, la falta de información, no disponer de firma electrónica y problemas de infraestructura informática derivados de la compleja diversidad de soluciones y la incompatibilidad entre ellas. Otras, menos importantes, son la falta de tiempo, la supuesta carga de trabajo adicional del cambio a un nuevo entorno digital o las incidencias y el miedo a volver a ordenar lo que ya está ordenado.
No obstante, el estudio también revela que las empresas valoran características apreciables de la factura electrónica, tales como el ahorro, la reducción de volumen de papel a almacenar o la seguridad. Por ello, y en general, las PYMES hacen una valoración positiva del uso de facturas digitales, ya que resuelven buena parte de sus problemas en los procesos comerciales, aunque creen que sus expectativas de introducción quedan emplazadas a no menos de diez años. Las que ya utilizan este formato consideran que el proceso de migración les ha supuesto la mayor carga de trabajo, aunque esperan que se eliminen a corto plazo las incidencias provocadas por este cambio.









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julio 22nd, 2010 at 06:06
[...] unos días hablábamos de la aún escasa implantación de la factura digital entre las PYMES españolas. Y las [...]
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